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Como la sonrisa de Mona Lisa

 

  Sobre la Felicidad y La Paz tan anhelada…

Creo que a cualquiera de nosotros si se nos hiciera la pregunta ¿Qué deseas por encima de todas las cosas? La respuesta sería paz en cualquiera de sus variantes felicidad, amor, abundancia, cariño, respeto… en fin, como bien dice Margarita ¡todos queremos paz! y si, tal como responde Mateo no nos damos cuenta de que buscarla es precisamente lo que hace que validemos que no la tenemos.

Ese es el punto, ¿Por qué nos nos hemos dado cuenta de que ya la tenemos? O más bien de que somos paz, somos felicidad, somos amor…

Somos completos, no nos falta nada.

¿Qué pasa con los seres humanos?

Creo que la respuesta es que hemos aprendido a vivir de esta manera, creyendo un sin fin de cosas que nos han dicho o que hemos visto, tocado, sentido o pensado sin cuestionar su veracidad pero precisamente nuestra verdadera naturaleza no nos deja sentirnos satisfechos con los logros alcanzados para satisfacernos. Entonces es cuando empezamos a cuestionarnos y siempre dado también a la verdadera naturaleza de nuestro ser llega el momento, el amigo, alguna publicación o cualquier señal que nos invita a despertar y a experimentar lo que en realidad no tiene que ser buscado puesto que sólo tiene que ser.

Quisiera compartir lo que he descubierto en personas que yo no sabría explicar porque tienen este conocimiento pero que en lo personal han despertado en mí una forma de ver la vida diferente.

De Sergi Torres escuché «Somos una expresión de amor perfecto que se encuentra dentro de unas coordenadas humanas que son temporales, dentro de estas coordenadas nos encanta ser un yo, verlo evolucionar, vivir sus procesos y sobre todo que sea lo más personal posible» (1) por lo tanto creemos ser los pensamientos que tenemos.

Reflexionando sobre esto, si creo que soy mis pensamientos o que las opiniones que tengo son mías, entonces no he visto este hecho tan simple que expone la falsedad de esta afirmación, si hubiera nacido en Alemania ni mis pensamientos ni mis opiniones serían las mismas que tengo por haber nacido en México. Entonces no puedo ser mis opiniones ni mis pensamientos ni mis gustos puesto que todo esto está influenciado por las coordenadas temporales que enmarcan mi experiencia. Este descubrimiento me dice lo siguiente respecto a la felicidad: ¿Qué pasaría si dejara de tener una opinión? ¿Qué pasaría si empezara a ver lo que sucede imaginando no sólo verlo desde mi punto de vista?

Mi respuesta ha sido que he logrado dejar de reaccionar como de costumbre y he logrado experimentar paz.

Mateo habla de lo mismo al decir que encontramos paz al dejar buscar…

María José habla de que no es en realidad difícil…

Me sumo diciendo que al dejar de opinar asumiendo UN punto de vista, nos obligamos a NO olvidar la casualidad tan grande de ser quien creemos ser, puesto que si aceptáramos lo que pasa sin juzgarlo lograríamos contactar la paz que somos en realidad.

Dicho de otra manera, podría describirlo como si fuera un barco de papel que puesto en la corriente del río se deja llevar.

Encuentro otra premisa importante, no nos gusta lo que tenemos, lo que somos, lo que pasa lo que experimentamos y sentimos, creemos que hay algo mejor o que debería ser diferente… Por algún motivo aprendimos a no querer experimentar ciertos sentimientos y a clasificarlos como buenos y malos o deseables e indeseables y el problema está ahí precisamente al negarnos a experimentarlos, así como son, sin etiquetas, sin historia y sin opinión.

Y por último observo lo siguiente, hemos aprendido a actuar la mayor parte del tiempo respondiendo a circunstancias actuales recordando hechos del pasado para prevenir que no sucedan nuevamente en el futuro ¿Por qué? Creo que la respuesta es que no ponemos atención, estamos acostumbrados a actuar de esa manera, pasando por alto el presente reaccionando únicamente al pasado. ¿Te das cuenta de este círculo vicioso? Esta manera de actuar hace que el futuro sólo perpetúe el pasado, dos tiempos que no hemos aprendido a cuestionar… ¿Qué experiencia tenemos de ellos? en realidad ¡ninguna! sólo somos capaces de experimentar el presente y a ese lo pasamos por alto.

¿Qué me dice todo esto sobre la felicidad y la paz?

Tiene que estar en el presente, no juzga y está dispuesta a experimentar.

Creo que eso es lo que sabe la Mona Lisa y por eso sonríe de esa manera sutil y confiada.

….

MARU

 
(1) ¿Me acompañas? Una invitación a despertar

Sergi Torres

2 comentarios
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Comentarios

  • migue

    diciembre 11, 2018 at 10:55 pm
    Responder comentario

    Quiero escribir algo que esté a la altura de las autoras de este blog. Por ende, debo atender a la honestidad de lo que soy […] Leer másQuiero escribir algo que esté a la altura de las autoras de este blog. Por ende, debo atender a la honestidad de lo que soy y no de lo que quiero ser. Con esto me refiero a que después de escribir muchas veces, sé que es fácil escribir algo con el escudo moral más alto posible, para después en el día a día actuar de una manera ordinaria, casi olvidando lo que uno antes criticó. Debo ser sincero. Creo firmemente que la calidad de nuestros razonamientos dependen fuertemente de un entendimiento científico de la realidad. ¿Por qué? Piense usted: Si no supiera que la tierra es redonda, o que la Tierra orbita alrededor del Sol, o que somos el producto de la evolución, ¿Cuál cree usted que sería la calidad de nuestros razonamientos? Sería bastante limitada. Y realmente eso ocurre con la mayoría de la gente. Es impactante, pero cierto. Desgraciadamente tenemos una tendencia evolutiva de estar de acuerdo colectivamente, con nuestra comunidad; porque eso le funcionó a la especie para sobrevivir, durante millones de años. Últimamente me he dado cuenta de que somos sumamente vulnerables a desarrollar creencias dadas nuestras profundas necesidades humanas. Esto es un obstáculo que todo líder debe identificar. Tenemos una necesidad fuerte de estar acompañados, de no estar solos. Igualmente tenemos la necesidad de nuestras acciones importen. Por eso nos cuesta tanto trabajo, nos es insoportable, la idea de que no haya un propósito superior. Piense cuidadosamente; piense usted si no es una necedad, casi un capricho, el afirmarse firmemente a una creencia de que hay alguien al pendiente de lo que uno hace. Me refiero a Dios. Creo que la postura de uno ante la idea de Dios es una buena fuente de información respecto al carácter de esta persona. Creo que requiere una especie de fortaleza especial, el razonar sin pasión sobre la realidad de este mundo. También requiere un entendimiento de física, de la realidad. Es mucho más fácil "encomendarse" o "tener fé". Pero esta creencia no es popular. Frecuentemente no son populares las observaciones acertadas, frías, que chocan con nuestros profundos deseos de propósito, justicia, y significado. Por ello creo que requiere una especie de fortaleza personal el desarrollar puntos de vista fuertes que contrasten con las de nuestros familiares y amigos, que frecuentemente están vinculadas con Dios. Probablemente requiera estructurar estas ideas, para que sean más fácilmente comunicables. La estructura siempre ayuda a entender. Leer menos

    • Mateo
      to migue

      enero 26, 2019 at 12:52 am
      Responder comentario

      Hola Miguel, me tomo la libertad de responder a tu comentario aunque lo has hecho en un texto de mi amiga Maru. Decirte que he […] Leer másHola Miguel, me tomo la libertad de responder a tu comentario aunque lo has hecho en un texto de mi amiga Maru. Decirte que he comprendido perfectamente tu idea y que la comparto. De hecho requiere valor cuestionar todo lo que nos han enseñado. Pero me parece que no hay otra manera de acercarnos a comprender el sistema que somos si no tratando de hacerlo de la manera más objetiva posible. Esto es, dejando de lado todos nuestros supuestos y creencias heredadas. Atreviéndonos a cuestionarlo todo. Y en ese sentido no sé si la vida cobra sentido pero al menos se disfruta de algo de la belleza que implica la actitud aventurera y el desafío. El mero consuelo no es comparable con la fuerza del descubrir. Gracias por leernos. Saludos. Leer menos

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