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Del misterio de ser esto y todo a la vez.

I

Es un hecho que Yo conozco el cuerpo como conozco el mundo, es decir a través de los sentidos. Es un hecho también que con la consciencia del cuerpo nació la consciencia del mundo o viceversa, o mejor decir, llegaron juntos. Luego es un hecho que el cuerpo no puede existir sin un mundo. Sin embargo cuando pensamos en nosotros, pensamos en un cuerpo separado de todo lo demás, autónomo e independiente de su entorno. No pensamos en la Totalidad.

Menudo Error!!! La trampa del lenguaje nos hace dividir la realidad de manera conveniente para la comunicación y el resultado es el engaño más grande imaginable.

Perdemos de foco la totalidad que somos y cual genio en la botella nos condenamos a los pequeños confines de un cuerpo, de un pedazo de realidad que proclamamos como propio y fervientemente defendemos.

Quiero en este escrito cuestionar la muy aceptada creencia de que somos un cuerpo y es así como surgen varias preguntas.

¿Cuál es el límite de nuestro cuerpo?, ¿Es el aire que respiramos parte de lo que llamamos cuerpo?, ¿La comida que ingerimos es parte de mi cuerpo desde que pasa por mi garganta?, ¿No era parte de mi cuerpo antes de eso? y ¿Los fluidos que siempre están en intercambio con la atmósfera, somos el agua y el oxígeno que nos sostiene?, ¿Somos la tierra sobre la que habitamos?.

Porque sin la tierra en la que nos paramos no podemos concebir la vida de este cuerpo. Nunca jamás en la historia existió un cuerpo sin un suelo donde apoyarse. ¿Y qué me dicen de la nube de bacterias que vive más allá del límite aparente de nuestra piel?, ¿Eso es parte de nuestro cuerpo también aunque no lo vemos?.

Y yendo aun más lejos ¿Qué son estas vísceras, esta piel y estos huesos que llamamos cuerpo? Si nos ahondamos en cualquier tejido sólo hallamos átomos y luego descubrimos que ellos a su vez están hechos de partículas aún más diminutas y mucho espacio.

Y ¿Si cambiamos nuestro medio de percepción, el concepto de nuestro cuerpo variaría radicalmente?, ¿Si sólo tuviéramos los sentidos de una mosca nos veríamos totalmente diferentes?, ¿Es el cuerpo sólo una percepción entonces y por eso relativo al instrumento de la percepción?.

¿Es el cuerpo uno y el mismo cuando tenemos 5 ó 50 años? Porque todo parece distinto en él y de hecho no debe haber una sola célula que siga siendo la misma.

Entonces ¿Qué es lo que llamamos nuestro cuerpo? Si cierro mis ojos y pienso en mi cuerpo ¿Qué veo?, Un señor parado de frente a una determinada distancia. Y si me alejo, si me alejo tanto que el señor se vuelve sólo un punto en el horizonte ¿Esa visión de mi cuerpo acaso no es tan legítima como la anterior?, ¿Soy sólo un punto o soy un cuerpo con una cara, con nariz, ojos y boca?.

El cuerpo es el enlazado de percepciones sensoriales y luego de creencias aprendidas. Un bebé no conoce los límites de su cuerpo, para él la totalidad que percibe es un solo bloque y no ve cómo hallarse sólo en una parte de ella. A los bebés por eso les cuesta mucho tiempo identificarse con lo que nosotros llamamos “nuestro cuerpo». Se trata de una creencia heredada y aprendida la que luego nos convence de ser sólo una parte de lo percibido y no todo ello.

II

La percepción de la realidad como la conocemos es relativa al lenguaje y esencialmente un producto de la imaginación. La idea de cuerpo es relativa y ambigua. ¿Podemos ser algo de éste modo indefinido? No sólo indefinido sino en constante cambio, ¿Yo soy algo distinto cada vez?, ¿Es eso posible?.

Yo creo que mas que animal humano, somos aquello que registra la pluralidad infinita de formas que es el mundo. Aquello constante en donde ocurre todo, el común denominador de toda experiencia; el silencio o telón de fondo de la experiencia, llamémoslo sencillamente la conciencia.

Como conciencia soy anterior a todo y siempre la misma. Es en mí que la percepción ocurre. Es en mi donde ocurre la percepción de un cuerpo, las cosas y el universo. La conciencia siempre está presente, en realidad la conciencia es la vida misma. El eterno momento presente donde las cosas parecen existir. En realidad nada existe autónomo de la conciencia. Todo depende de ella porque es ella la que dota de realidad a todo lo concebible.

Fue la conciencia donde ocurrió la percepción de nosotros mismos cuando teníamos 10 años y luego también es donde ocurre la percepción de nosotros mismos ahora. Aquello único que seguimos siendo y siempre hemos sido, es la conciencia misma. Presencia sin forma ni atributos que aunque esencialmente pura y vacía, toma la forma de cualquier cosa.

Luego ese sentido de Yo que es también la conciencia, por actividad del pensamiento se ve anexado a un supuesto cuerpo y entonces ocurre el error fundamental. Es decir, pasamos de ser la totalidad de lo aparente a ser una cosa separada del resto. Un «individuo» que vive y crece en un mundo inerte. Una parte del todo solamente. Lo que conlleva el sentimiento de soledad y dolor que se hallan en el núcleo de esta creencia y que luego desatan toda la miseria humana. Porque todos los conflictos y dolores de nuestra existencia son relativos a un ser humano. A este ser separado.

III

Yo soy aquello donde ocurre la percepción y soy la percepción misma. La percepción de un cuerpo, la percepción de un mundo, de los pensamientos, sentimientos y emociones. Todo es conocido de igual manera Aquí y Ahora por esa presencia sin forma que Soy. Yo soy el Aquí y el Ahora.

Esa Conciencia no puede tener ningún atributo, está ahí antes que cualquier cosa perceptible, porque es anterior a todas las cosas y de hecho es el sustento de ellas.

Podría decir que yo soy la conciencia, es decir, la pura y vacía atención donde ocurre todo lo que ocurre. El silencio donde ocurre el sonido, el vacío donde ocurre la forma, el recipiente que sostiene todo lo que parece existir.

La diferencia entre el cuerpo y el mundo está solo en la creencia de que yo soy uno y no el otro, ambos ocurren por igual en mi. Yo soy la conciencia donde todo ello ocurre. En este sentido yo soy todo lo que sea perceptible y más aún, yo soy la percepción misma, porque toda percepción ocurre en mi. Tanto cuerpo como mundo son uno solo en mi.

La conciencia no tiene límites y más aún no hay cómo conocer nada más allá de la conciencia misma. Todas las experiencias ocurren en la conciencia por eso yo las reclamo a todas por igual. Yo soy la totalidad de lo que ocurre para esta conciencia y quién sabe, más aún tal vez, aunque con ello estiro más el misterio, para Todas las Conciencias.

….

MATEO

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