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Mirando hacia adentro

“Solo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu
propio corazón.
Por que quien mira hacia afuera sueña;
Y quien mira hacia adentro despierta” C.G. Jung


Abrir la puerta hacia nuestro interior y mirar hacia adentro
en aceptación total a lo que podamos encontrar como
testigos silenciosos y libres de resistencia alguna, mirar
hacia adentro separándonos del juicio; del bien y el mal
solamente atentos, presentes y observadores, permitiendo
nuestras luces y nuestras sombras…

No es nada fácil asumirte completo, requiere de disposición,
compasión y valentía encontrarnos con nuestros mas
grandes temores y limitaciones.

Sentarnos frente a nuestra sombra, frente a esa parte de
dolor que ha tomado diferentes caras y que al no ser
reconocida ni aceptada toma continuamente el control de
nuestra vida.

Creo que eso que tanto rechazamos está continuamente
esperando ser reconocido para ser sanado. No me cabe
duda que la fuerza más poderosa que existe es el amor y
que a través de él nos es posible llegar a estos lugares
dolorosos, tomar responsabilidad de ellos, aceptarlos y
ponerles luz.

Es este un camino de buscadores, de guerreros, de valientes…

Sentarnos y poner enfrente a nuestro peor enemigo; nosotros mismos…

Mirar cara cara a eso que es
parte de nosotros, así sin juicio, dejándolo estar el tiempo
que sea necesario, dar espacio a todas esas emociones que
están constantemente queriendo salir y no solamente
reconocerlas, si no también sentirlas.

Miedo, enojo, vulnerabilidad, inseguridad, manipulación,
tristeza, coraje, vacío…

Ha sido para mí el encuentro más cálido que he podido
sentir, ir aprendiendo poco a poco y con mucha paciencia a
amar también esas partes de mi ser, aceptarlas y a saber
que están ahí por alguna razón y que necesitan ser
atendidas, escuchadas y sentidas. Y así sin buscar
desaparecerlas de mi vida de alguna manera he podido ver
como han ido perdiendo fuerza día a día.

Realmente no es necesario hacer nada con ellas, solo verlas
y darles un sí; darnos toda esa aceptación que
continuamente buscamos en el exterior y que es imposible
encontrar afuera.

El camino es hacia adentro, el encuentro es con nosotros
mismos, porque el amor está ahí, somos ese amor que
tanto anhelamos.

Hoy te escucho, hoy te veo, hoy te acepto, no te niego más.
Te reconozco como parte de mí, así sin juicios, estas aquí
pero no me tomas tan fácilmente, ahora yo te tomo a ti y te
veo, te reconozco, te escucho y te siento.

Hoy me atrevo a ponerle luz a mi oscuridad y es así como he
aprendido a aceptarme, a reconocerme, a amarme y a ser simplemente lo que soy.

Cuando acepto, reconozco y siento mis sombras puedo ver también con mayor brillo y claridad mis luces, puedo gozar más intensamente, puedo reír a carcajadas por cosas simples, puedo disfrutar con mayor presencia y profundidad los pequeños momentos sencillos que la vida me regala, puedo ser más auténtica, más yo.

Aún en los momentos más difíciles poderme ver ahí
conmigo y saber que estoy YO para mí, siempre sostenida
por la Luz, por esa fuerza maravillosa a la que llamamos
Dios.

….

Majo

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