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Suelto el control mas no mi poder.

La semana pasada tuve la fortuna de entrar a la sesión de terapia a la que va mi hija pequeña, ya llevamos un tiempo asistiendo a ellas, digo llevamos ya que a pesar de que la ayuda es para ella, como parte de su familia es una terapia para todos.

Doy gracias antes que nada por que la terapia a la que la llevo es solo para ayudarla a identificar sus emociones, una herramienta muy importante para esta vida de locos que llevamos todos, tanto para que su niñez sea mas feliz y tranquila como para una adolescencia mas consiente y a su vez mas libre. A mí como me hubiera gustado haber tenido esta maravillosa herramienta para no tener que estar hasta la fecha tratando de entender muchas veces qué es lo que pienso, siento y muchas veces, hasta respiro.

Mi hija me pregunta siempre el por qué tiene que ir a terapia, no logra entenderlo, siempre va de mal humor, ya que para ella lo más importante es jugar, y ese tiempo tan valioso de ir a la consulta, tomar terapia y regresar a casa son horas perdidas de juego.

“¿Por qué pierdo mi tiempo en algo que no entiendo y no me gusta?, Si puedo ocuparlo en algo que me hace realmente feliz ”. Es lo que siempre me dice.

Que maravillosas y sabias son las palabras de un niño, cuantas cosas valiosas podemos aprender de su simplicidad y a su vez me hacen a mi preguntarme lo mismo…

La psicóloga, mi hija y yo empezamos a platicar, tratábamos de hacer que ella nos dijera por que necesitaba un poco mas de ayuda, y lo reconociera, nos llevó un poco de tiempo lograr que ella quisiera hablar, su preocupación o su sufrimiento venía de tiempo atrás con un problema que había tenido con una compañera de la escuela.

La psicóloga lo que hizo fue decirle que se diera cuenta que ese problema había sido ya hace mas de un año, pero que en sus pensamientos ella le seguía dando poder a lo que la hacía sufrir y sentir mal, y que seguramente la niña que la había ofendido ya ni se acordaba de eso y no la tenía siquiera en sus pensamientos.

Piensa en otra cosa, le dijo, eso ya pasó… solo tú sigues pensando en eso y al seguir haciéndolo le das más fuerza.

Creo que la terapia fue para mí. Ahora me doy cuenta de que desde que somos pequeños…

¿Cuántas veces nos hemos atormentado con nuestros pensamientos?

¿Cuánto poder les hemos dado a los que nos lastiman?

¿Cuánto tiempo les hemos regalado haciéndolos más fuertes?

No existía o teníamos el conocimiento de que hay otra manera de vivirlos. Qué difícil es tratar de cambiar algo con lo que siempre has luchado sin darte cuenta de que lo estás haciendo, me doy cuenta de que estos pensamientos son parte de mi vida diaria, “una habito silencioso”.

¡Hoy decido!… Que a pesar de no tener el control de mis pensamientos, “Si tengo el control de darles poder y fuerza”, reconozco que solo es responsabilidad mía soltarlo.

Y así, sin perder más tiempo, como mi hija dice:  Hagamos cosas que nos hagan felices. Esa felicidad que no te deja pensar en otra cosa mas que en el ahora, siendo lo único que existe… Ahí esta la paz.

….

MARGARITA

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