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Tengo miedo

Bien dicen que el camino al despertar de la conciencia no es fácil.

En mis publicaciones anteriores hablo de ejercicios que me han ayudado mucho a estar en paz, de llevar el día a día consiente de mis pensamientos, observarme y soltar. Estar en mi presente.

Sin embargo, hace unos días fui a tomarme un café con Majo, platicar con una amiga como ella es siempre sumamente sanador. Yo pensaba que estaba bien, como siempre trato de estarlo… Y de la nada me puse a llorar, ese llanto incontrolable que no puedes parar y sin pensarlo, cuando ella me preguntó que era lo que me pasaba, lo único que pude decirle es TENGO MIEDO…

¿De qué?… De siempre tratar de estar bien, de resolver, de sostener, de salir adelante, de luchar, de seguir, de avanzar, de seguir teniendo fe.

Majo me propuso un ejercicio… Que le pidiera a mi esposo que sólo me abrazara, sin decir nada me contuviera y nos quedáramos en silencio (ahora le tocaba a él). Tuve la fortuna de que él me entendiera, sé que muchas veces y en diferentes situaciones no será así, ya que eso no está en mis manos. En ese momento me senté en sus piernas, abrazándonos y en silencio, lo único que yo hice fue sentir, trate de concentrarme en eso, sólo sentir, los pensamientos llegaban y a su vez dejaba que se fueran, puedo decirles que el poder de el silencio en un ambiente de puro amor es maravilloso… Fue para mi un regalo, un momento de descanso, de amor, de dejarme ser y estar.

¿Por qué tenemos esa idea de que siempre podemos hacer las cosas sin ayuda? Yo sólo necesitaba simplemente ser escuchada y sostenida, creo que “El Amor” lo es todo. Majo dice que lo que necesitaba es permitirme ser débil… Y permitirme serlo es un reconocimiento de amor hacia mí misma… Soltar.

Me di cuenta de que el ser escuchado, abrazado, amado tiene un poder inmenso en nosotros ¡Es maravilloso!.

Soltémonos a la vida, a lo que sentimos, a lo que somos… al Ser, simplemente al Ser… al amor, para mi, para ti, para todos… «Todos».

….

MARGARITA

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